En el corazón de la ciudad que nunca duerme, Nueva York, se encuentra una sorpresa inesperada para los visitantes: un pueblo de jengibre navideño que desafía a todos los demás en el mundo. El creador del GingerBread Lane, Jon Lovitch, es el rey indiscutible de este logro y ha sido reconocido por Guinness como autor …
El pueblo más famoso de Nueva York regresa a las calles este invierno

En el corazón de la ciudad que nunca duerme, Nueva York, se encuentra una sorpresa inesperada para los visitantes: un pueblo de jengibre navideño que desafía a todos los demás en el mundo. El creador del GingerBread Lane, Jon Lovitch, es el rey indiscutible de este logro y ha sido reconocido por Guinness como autor del pueblo de jengibre más grande del mundo desde 2013.
La historia detrás de este logro es fascinante. En ese año, Lovitch construyó su mayor obra con unos 300 kilos de masa de jengibre casera, 300 kilos más de dulces y unos 1.700 kilos de glaseado. La cantidad era impresionante, pero lo que realmente hace que este pueblo de jengibre sea único es el amor y la dedicación que se le pone en cada detalle.
Lo que más disfruta Jon Lovitch es ver las sonrisas en las caras de sus visitantes. “Este fin de semana va a estar muy concurrido”, advierte, refiriéndose a esta temporada navideña que siempre ha sido la más popular para este pueblo de jengibre. Con un tono divertido y amistoso, Lovitch se emociona al describir cómo ve a la gente feliz y contenta cuando entran en su pueblo.
En el sótano del apartamento de Queens donde vive, Lovitch también mantiene una colección de sus obras de arte de jengibre. Cada uno de estos pueblos es un proyecto que se termina por completo antes de comenzar a construir el siguiente, acumulando así un gran stock de casas de pan de jengibre que se van horneando en su taller general.
Pero lo que realmente hace que este pueblo de jengibre sea único no es solo la cantidad de materiales que utilizan, sino también la variedad de representaciones culturales y gastronómicas que ofrece. En el mismo espacio donde se puede disfrutar de un delicioso meal halal en honor al colectivo musulmán, también se encuentran tiendas que venden bolas de matzá (albóndigas) y un dreidel (peonza), guiñándose a la comunidad judía de Nueva York. Esta gran comunidad de judíos fuera del hogar de Israel es un reflejo del diverso tejido cultural de la ciudad.
Mientras los visitantes disfrutan de su comida, el pueblo de jengibre también ofrece una visión única de la cultura y gastronomía local. En un país tan cosmopolita como Nueva York, este pueblo de jengibre es un recordatorio de lo que se puede encontrar detrás de las calles pintorescas de Manhattan: una rica variedad cultural y gastronómica que esperan ser descubiertas y disfrutadas por todos.






