La crisis de la producción agrícola en EE.UU.: agricultores estadounidenses luchan por mantenerse en el mapa después de décadas de liderazgo en la alimentación global.

El presidente Donald Trump ha llevado a cabo un drástico cambio en la relación entre los agricultores estadounidenses y la política exterior del país, pero no es más que una continuidad de un proceso que se inició mucho antes de su llegada al poder. En efecto, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la …

La crisis de la producción agrícola en EE.UU.: agricultores estadounidenses luchan por mantenerse en el mapa después de décadas de liderazgo en la alimentación global.

El presidente Donald Trump ha llevado a cabo un drástico cambio en la relación entre los agricultores estadounidenses y la política exterior del país, pero no es más que una continuidad de un proceso que se inició mucho antes de su llegada al poder. En efecto, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la relación entre la agricultura y la política exterior estadounidense ha ido experimentando cambios significativos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno estadounidense comprendió la importancia de mantener a los aliados hambrientos en el extranjero. Para lograrlo, decidió utilizar fondos públicos para comprar alimentos a los agricultores estadounidenses y enviarlos a aquellos países que estaban luchando contra el nazismo y el militarismo japonés. Esta estrategia de “diplomacia agrícola” se convirtió en un instrumento clave en la lucha política y económica del país.

Después de la guerra, la diplomacia agrícola continuó siendo una herramienta fundamental en la política exterior estadounidense. Durante la Guerra Fría, el gobierno estadounidense utilizó programas como el Food for Peace (Comida para la Paz) y el Agricultural Trade Development Program (Programa de Desarrollo del Comercio Agrícola) para proporcionar alimentos a países amigos y aliados en Europa y Asia. Estos esfuerzos tenían doble objetivo: ayudar a aquellos países que estaban luchando contra el comunismo y promover la estabilidad económica y política en todo el mundo.

Sin embargo, desde finales de la década de 1980 y principios de la de 1990, se observó un declive en la importancia de la diplomacia agrícola en la política exterior estadounidense